Su nombre proviene de la palabra en inglés gar de garra y chomp que es la onomatopeya de morder.
Su nombre en japonés proviene de gabugabu (onomatopeya de tragar) o gaburito (morder o masticar).
Su nombre francés, Carchacrok, viene de las palabras carcharodon (nombre científico del género del tiburón blanco) y croquer (morder). Este Pokémon habita en las entrañas de la tierra, la mayoría de las veces en lugares secos y áridos, como en antiguas y profundas ruinas desérticas (pirámides, por ejemplo) o en templos en ruinas en junglas densas y algunas veces en montañas o en cuevas situadas en grandes cañones. Al igual que otros pocos Pokémon, Garchomp es comparable a los Legendarios, ya que su fuerza y defensa es similar a estos. En algunos lugares se le ha llegado a conocer como "el terror de los desiertos".
Está basado en la leyenda japonesa del tiburón de tierra, por esto se asemeja a un tiburón y es en parte tipo tierra.
Cuando Garchomp extiende sus alas, parece un avión a reacción, ya que está inspirado en la forma de estos. Llega a ser tan rápido, que algunas personas aseguran haberle visto teletransportarse. También sus colmillos son igual de afilados que sus cuchillas, que le ayudan a superar su debilidad hacia el tipo hielo con su ataque colmillo ígneo.
Su peculiar forma que lo hace parecer una clase de tiburón terrestre, es más bien un cuerpo aerodinámico que le permite viajar a velocidades inalcanzables para cualquier otro Pokémon (que no sea legendario), uno de sus rasgos distintivos es que la aleta de las hembras son rectas, mientras que la de los machos tienen una entrada triangular.
Odia el frío, por eso al llegar el invierno los Garchomp que habitan en montañas o en zonas en las que el frío afecte al clima, tienen que emigrar a zonas más cálidas haciendo túneles debajo de la tierra, en Almia por ejemplo.
Es un Pokémon cruel, muy calculador y rudo al igual que Gabite. Por eso se dice que ataca a los humanos y a los Pokémon cuando se encuentran con él en estado salvaje; se le tiene miedo allá a donde va; y no hay nadie que no se asuste con sus temibles rugidos.
A diferencia de los salvajes, los Garchomp bien entrenados son fieles y acostumbran a ir al lado de su entrenador, siempre en estado de alerta.
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